Para ir a la playa de Cimaja, me la jugue el todo por el todo. No habia, ni mucho menos, ninguna conexion directa, asi que cogi el tren nocturno a Bandung y, a partir de ahi, habia muchas incognitas y al menos dos autobuses mas que coger...
Me salio todo tan, tan bien, que casi me da una lipotomia, ya que pille los dos autobuses tan seguidos que ni pude desayunar ni comprarme nada para el camino...y menos mal que el conductor de uno de los autobuses se enrollo y espero a que fuese al servicio, ufffffff.....en fin, siempre hay que quejarse de algo ;-D
Consegui contactar con Sara justo antes de llegar y celebramos el encuentro con un chapuzon en la piscina del hotel pijo donde se alojaban ella y su amigo Gonzalo. Junto a ellos venia Alex, un americano que llevaba un tiempo por alli instalado aprendiendo a surfear y que conocia todos los sitios, a todos los lugarenos, etc. Con el, todos los problemas de logistica estaban solucionados, asi que fue un buen fichaje...y ademas era buena gente, ehhhh, que no solo era por el interes, je je je... De hecho fue mi companero de habitacion, que en realidad se trataba del segundo piso de una casa de madera desde donde se veia el pico (ver foto)... Una autentica pasada, y ademas, el bueno de Alex, me despertaba por las mananas para ir a surfear...casi me enamoro de el....
Una vez instalado decidi probar la ola de Cimaja, que, como he dicho, rompia (vaya lujazo) justo enfrente de donde nos alojabamos. Era una playa de piedras donde rompia una derecha juguetona...a veces grande y tubera...una gozada. El unico problema es que habia bastantes locales...y bastantes maquinas, asi que lo de coger las mejores y mas grandes estaba muyyyyy dificil. Aun asi se pillaron algunas olas interesantes, cuyo testimonio grafico esta en poder de Sara....vuelve Saraaaaaaa....
Por la noche hicimos un botellon en la piscina del hotel de Sara (donde fui pasto de un ejercito de mosquitos que se cebaron en cada centimetro de mi piel que no tenia repelente).
A la manana siguiente perdi un tiempo precioso intentando desayunar y cuando llegue el pico ya estaba lleno, asi que tuve que sudar para coger algunas olas. Tras el correspondiente chapuzon, Sara y yo, alquilamos una moto y fuimos a explorar los alrededores.
Localizamos una playa de arena con un oleaje asequible para ella y subimos a un cutre-templo sobre un pequeno promontorio costero, donde lo mejor eran las vistas y los roqueos adyacentes.
Fuimos a ver una zona de afloramientos de aguas sulfurosas, pero al ser domingo estaba a tope de locales, asi que intentamos unas cascadas que supuestamente estaban a 2 kms. Repito, intentamos, porque tras mas de 3 kms subiendo un cueston infernal y asados de calor, 4 ninos que no sabian hablar nada de ingles se ofrecieron a guiarnos... Cuando llevabamos un buen rato, campo a traves, bajando por un sendero cada vez mas estrecho...y cada vez menos sendero, las dudas nos asaltaron...a donde caraj nos estaban llevando??? porque ese camino tan inaccesible no podia ser el de la cascada. Cuando estabamos a punto de llegar, la cosa se puso en plan aventurera, porque ya no habia sendero ni na, asi que decidimos darnos la vuelta... Resumiendo: una pateada importante, empapados de sudor...y no llegamos, pero al menos lo intentamos...
Volviendo, un chaparron, hizo que nos parasemos delante de un warung (restaurante local) que basicamente era la casa de la duena, donde nos comimos un pollo con arroz (no demasiado vistoso pero super bueno) frente a una playa donde surfeaba la gente.
Por la noche, Alex habia organizado un fuego en la playa, asi que tras el documental del prosurfer del pueblo y la cena, nos tomamos unas birras frente al fuego mientras los lugarenos le daban a la guitarra.
Al dia siguiente a las 5.45 h, amaneciendo, el bicho ya estaba en el agua. Al poco llego Gonzalo y nos marcamos una sesion super super super guapa con un guiri y dos japos mas. Las series tardaban en llegar unos 10 minutos, pero la espera valia la pena. Una ola perfecta de 1,5 mts que a veces entubaba y que fue todo un homenaje para el cuerpo.
Celebramos tamano triunfo con un copioso desayuno, cogimos las motos y fuimos a otra playa a que Sara se pillase tambien su racion de olitas...que por cierto tiene una foto memorable justo cuando se da un tablazo en el pecho (que la cuelgue, que la cuelgue!!!). Y alli nos quedamos hueveando hasta que a ultima hora nos dio por irnos a la playa de Sawarna (a una hora y media en moto). Aunque no estaba muy convencido por lo lejos y lo tarde que era finalmente fuimos todos, Alex y un indonesio, Gon con las tablas, y Sara y yo.
A pesar de 2 caidas (una sobre arena y otra en el que la moto hizo el caballito pero que milagrosamente no nos paso nada) supuso mi graduacion en la conduccion de motos con marchas (cuestas imposibles, caminos arenosos, cruzar puentes estrechos, noche cerrada, etc)...eso si, llegue estresado a tope.
La playa de Sawarna era una gran bahia donde rompia una izquierda...digamos monstruosa. Las series sobrepasaban largamente los dos metros, aunque yo no pille ninguna de las salvajes.
Para entrar habia un pequeno canal entre las rocas...pero para salir, ufff, para salir, vaya show montamos Gon y yo para salir. Acabamos reboleados entre las rocas pero a excepcion de algunos rasgunos del companero, no nos paso nada. (El de la foto no soy yo)
Por la noche cenamos y nos despedimos, yo cogia el vuelo a Bangkok, Sara y Gon se trasladaban a Sawarna y Alex...se quedaba no???
Otra maratoniana jornada de desplazamiento y llegue a BKK super tarde. Cenando coincidi con unos franceses y acabe con ellos tomando birras. Justo cuando me batia en retirada, aparecio esa maravillosa sintonia de la Liga de los Champinones con el milan-madrid. No pude resistirme y acabe tragandomelo. Con las tonterias y un empate me acoste a las 5.30.
Teoricamente me iba al dia siguiente para Laos, pero me levante a las 16.00 y no me dio tiempo. Asi que me di una vuelta por BKK, y acabe en una especie de feria de barrio. Como cogia el bus nocturno, aproveche el dia, para hacer unas comprillas.
Justo cuando iba a coger el bus, me vuelvo a encontrar con Javier, un madrileno con el que coincidi de pasada en Bali y en Sengigi...pero solo me dio tiempo a tomarme una cerveza express.
ANECDOTARIO
Flipa como conducen los tuk-tuks en Bangkok...esto si que es un deporte de alto riesgo.
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